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Volante
difundido en la movilización a los 3 años de la Masacre de
Avellaneda
26 de Junio de 2002 - 26 de Junio de 2005
¡CASTIGO A LOS RESPONSABLES YA!
A 3 años de la emboscada criminal
ejecutada por las fuerzas de seguridad, hoy tristemente conocida
como "Masacre de Avellaneda", que dejó como saldo decenas de
heridos y el asesinato de los compañeros Maxi y Darío,
recordamos con dolor y hacemos nuestra su lucha. Condenamos y
repudiamos firmemente a los responsables políticos y exigimos
castigo.
Afirmamos que si la clase política
no es alcanzada por la justicia seguiremos viviendo en una
situación en que por cada asesino del pueblo que es juzgado y
condenado, decenas son sobreseídos cuando no condecorados y
premiados.
Hoy el gobierno no se cansa de
pregonar que con la anulación de las leyes de obediencia debida
y punto final se acabó la injusticia y la impunidad, mientras
cientos de luchadores sociales son perseguidos y encarcelados,
en tanto los poderes locales (caso Tejerina, caso Carrasco,
etc.).
Las parodias judiciales pretenden
relegitimar a los aparatos represivos del Estado para
implementar impunemente una política de hambre y exclusión:
condenando a unos pocos perejiles, nos dicen que están
"limpiando" las fuerzas.
El gobierno sigue sin cumplir uno
sólo de los reclamos de los familiares de las víctimas de la
masacre, no han abierto siquiera los archivos de la SIDE con las
cuales hiciera el presidente tanta propaganda.
Miles de personas con causas
pendientes en la justicia son mantenidas en la cárcel mientras
ricos y famosos disponen cuándo, cómo y dónde cumplirán su
condena, en el mejor de los casos.
Por otra parte, la situación que
vive hoy el campo de los luchadores, a partir del proceso de
recuperación del poder popular iniciado en 2001 y su posterior
desarrollo, muestra a las claras la incapacidad de las formas
organizativas tradicionales, basadas en el verticalismo y las
jerarquías para acompañar genuinamente los reclamos y
necesidades del pueblo.
Todas esas agrupaciones, con sus
"grandes líderes mediáticos", terminaron por ser usados bien
como "aparato" para las aspiraciones electorales de sus "jefes",
o lisa y llanamente como una "fuerza de presión" que el gobierno
controla a su antojo. Estos sucesos demuestran que las únicas
organizaciones legítimas son aquellas que se auto-organizan con
formas horizontales, métodos de acción directa y solidaridad en
la lucha.
Sólo las organizaciones propias de
los trabajadores (desocupados o no) permitirán recuperar la
capacidad organizativa de la clase, para defender aquello que en
los últimos treinta años nos han intentado arrancar a sangre y
fuego: la dignidad.
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