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¿QUÉ ES EL ANARQUISMO?
“Estamos convencidos de que la
Libertad sin Socialismo es privilegio e injusticia, y que el
Socialismo sin Libertad es esclavitud y brutalidad”
Esta frase resume apretadamente lo
fundamental del pensamiento anarquista:
1) El rechazo al privilegio y la
injusticia que implica la propiedad individual de los medios de
trabajo (los campos, talleres, fábricas, minas, caminos,
oficinas, escuelas, etc.) por condenar a la mayoría, los
trabajadores, a la miseria y la esclavitud del salario para
beneficio de una minoría, los patrones. Por esto creemos que los
medios de trabajo deben ser tomados por aquellas personas que
los ponen en funcionamiento todos los días y puestos en común
para el beneficio de toda la sociedad (Socialismo).
2) Y todo esto debemos hacerlo los
trabajadores y trabajadoras por voluntad propia y no porque lo
ordene una dictadura por más revolucionaria que sea. tenemos que
hacerlo, sin esperar órdenes y coordinando y apoyándonos de
igual a igual democrática y solidariamente, rechazando todo
intento de establecer una organización que exija e imponga
subordinación, toda dictadura. De otro modo no haríamos más que
cambiar una esclavitud por otra, un patrón por otro, el Estado,
que sería tan hambreador y represor como todos los gobiernos y
no tardaría en restaurar los privilegios para el sector que lo
controla como nos demuestra la historia.
Más aún, los y las anarquistas
creemos que “ninguna dictadura puede tener otro objeto que su
propia perpetuación y que no es capaz de engendrar y desarrollar
en el pueblo que la soporta más que la esclavitud; la libertad
no puede ser creada más que por la libertad, es decir, por la
rebelión del pueblo y por la organización libre de las masas
laboriosas de abajo a arriba”.
¿Por qué luchamos los y las
anarquistas?
Queremos que todos los
trabajadores y trabajadoras tomemos nuestros lugares de trabajo
(fábricas, campos y talleres, pero también escuelas, hospitales,
oficinas, etc.) y los pongamos a funcionar sin patrones, como
cooperativas. Queremos establecer la igualdad entre compañeros y
compañeras, combatiendo toda opresión o maltrato por el motivo
que sea y hacer de la asamblea el órgano máximo para la toma de
decisiones poniendo en práctica el plan común según nuestro
mejor criterio en las secciones en que nos dividamos para el
trabajo y coordinando mediante delegados mandatados por la base.
Pero no sólo esto, sabemos que las
grandes desigualdades que heredaremos del capitalismo no
desaparecerán por si solas. Así muy probablemente sucederá que
los trabajadores de algunas empresas contarán con tecnología de
punta, fondos y materias primas en abundancia, personal
altamente capacitado, etc. y otros estarán en condiciones mucho
más adversas. Lo mismo podría decirse de los barrios, muchos de
ellos construidos precariamente con pésimos servicios de luz,
agua, gas, salud, educación, transporte.
Por esto queremos y consideramos
necesario extender la solidaridad más allá del lugar de trabajo
construyendo “la Alianza federativa de todas las asociaciones
obreras – Alianza que constituirá la Comuna” y poniendo sus
recursos y fuerzas al servicio del bien común. así podrán
establecerse fondos de compensación, coordinar el trabajo,
equipararse salarios, y tenderse a la igualdad en las
condiciones de trabajo y de vida, democratizar la toma de
decisiones que afectan a todos (como por ejemplo los métodos de
producción con su impacto en el ambiente, o fijar prioridades a
la hora de asignar recursos), encararse grandes obras, compensar
a los sectores históricamente más desfavorecidos y hacer el
mejor uso posible de los medios con los que se cuenta poniendo
fin a la competencia irracional y reorientando el trabajo de la
obtención de ganancias a la satisfacción de las necesidades y
deseos del pueblo, garantizando el derecho de todos y todas a
una buena vida.
Creemos que es justo porque
sabemos que el bienestar alcanzado (por todos, nadie escapa a
esto) es fruto de la solidaridad y el esfuerzo coordinado de los
trabajadores (hoy en función del beneficio de una minoría que ha
logrado imponer la obediencia al resto). No sólo eso, también lo
consideramos necesario porque los patrones y gobiernos no caerán
de un golpe y al mismo tiempo en todas partes y allí dónde
perduren tratarán de organizar la reacción y estrangular cuando
no aplastar a la revolución. Se necesitará entonces unir las
fuerzas de las comunas a su vez mediante un pacto federativo
para la defensa y el trabajo en común además de la ampliación de
la solidaridad.
¿Cómo proponemos concretarlo?
Conscientes de que el
enfrentamiento entre la clase privilegiada y la clase de los
trabajadores es imposible de solucionar de mutuo acuerdo por
tener ambos intereses totalmente opuestos, vemos el conflicto
como algo inevitable. Este conflicto asumirá distintas formas,
siendo a veces la pelea por mejor salario y condiciones de
trabajo, otras la lucha en las calles, la insurrección que crece
hasta llegar a ser una guerra abierta, la revolución.
Creemos también que debe saldarse
con la destrucción del aparato represivo del gobierno y la
patronal y que los trabajadores debemos mantenernos alertas y
preparados para defender la libertad conquistada de todo enemigo
externo o interno, prestando apoyo de todas las formas a
aquellos que aún no han logrado liberarse y dejando al pueblo
organizarse libremente para responder a todas sus necesidades y
deseos. Los anarquistas propondremos como uno más las soluciones
que creamos más adecuadas a los problemas importantes velando
por que prime el respeto, el pluralismo y el ánimo constructivo
entre los trabajadores y rechazando todo autoritarismo y
revanchismo.
Como los anarquistas creemos que
“la emancipación de los trabajadores será obra de los
trabajadores mismos” y apuntamos a una revolución verdaderamente
popular asumimos el compromiso de trabajar y luchar codo a codo
en el seno de las masas, formando parte de ellas, en todas las
luchas por mejoras parciales porque sabemos que es en estas
luchas que la mayoría irá convenciéndose de que hay que ir más a
fondo, de que hay que hacer la revolución. A su vez,
coordinaremos con aquellos con los que compartimos este ideal
para hacer sentir fuertemente la presencia anarquista en el
fragor de la batalla, para discutir y elaborar una visión de
conjunto que nos sirva de guía, para aprender de distintas
experiencias propias y ajenas, actuales e históricas, para
propagar nuestro mensaje y nuestros puntos de vista, para
proponer soluciones y respuestas a los problemas y desafíos del
momento, para apoyarnos mutuamente con todos nuestros recursos,
fuerzas y conocimientos.
Porque creemos que la lucha del
pueblo es escuela queremos que allí se aprenda a decidir entre
todos y a ponerle el cuerpo a esas decisiones, esos acuerdos.
Queremos que se aprenda rebeldía y solidaridad, a no dejar
ninguna ofensa sin respuesta ni a ningún compañero solo contra
el poder. Queremos que se aprenda que juntos somos muchos más
fuertes, que somos nosotros y nosotras quienes hacemos andar al
mundo y que por esto nos corresponde darle forma. Junto a
nuestros compañeros, en el barrio, en la escuela, en el trabajo,
en la calle trataremos de enseñar todo esto con el ejemplo,
agitando y poniéndole el cuerpo, prefigurando aquello por lo que
luchamos en el día a día, en nuestras organizaciones, en la
solidaridad de los trabajadores, en la lucha.
¡Allí nos vemos compañeros y
compañeras!
¡VIVA LA ANARQUÍA!
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