|
Anarquismo y movimiento estudiantil
Nuevamente volvemos a encontrarnos los jóvenes frente a la conmemoración de una importante fecha: la noche de los lápices, 16 de septiembre de 1976, que mucho tiene que ver con los asuntos que nos son concernientes en tanto que estudiantes, pero también en cuanto a miembros de una sociedad, la cual no podemos ignorar. Muchas han sido las veces que las masas estudiantiles se levantaron en repudio contra el sistema, por ejemplo: el Mayo Francés, el Cordobazo y las recientes protestas masivas de estudiantes chilenos (la llamada “revolución de los pingüinos”). El Estado como siempre, permaneció indiferente en cuanto a sus intereses y represivo ante los reclamos de quienes impulsados por el fervor de lograr un cambio social, han sacrificado sus propias vidas. No es para menos este propósito de recordar que a lo largo de la historia hubo miles de jóvenes estudiantes que lucharon sin importar las consecuencias, por un futuro justo y digno, y es precisamente nuestro deber continuar esa lucha como potenciales partícipes de la juventud que somos. Aprovechemos nuestras ganas de cambiar la realidad, no dejemos que nos callen, no les demos el gusto de ser sumisos para el día de mañana ser sus explotados. Lamentablemente si nosotros no nos organizamos en este mundo dividido entre ricos y pobres, la historia siempre se volverá a repetir y no sólo nosotros sufriremos las consecuencias del capitalismo sino también las futuras generaciones.
la actualidad nos encontramos ante una dificultad que no es menor, y es el precario y manipulado contenido que nos ofrecen las materias de enseñanza en los colegios y universidades, y no es algo que sea casual justamente. En el sistema educativo nada es casual todo está calculado. Nos preguntaremos quizás: ¿por qué no se llegan a ver del todo en los colegios ciertos temas como las insurrecciones y luchas históricas obreras y estudiantiles a modo de reclamar lo justo?; y si se las menciona es probable que nos digan que eso forma parte del pasado y no debe repetirse ya que sería algo “peligroso” y muy difícil de llevar a cabo, o simplemente imposible.
De esta manera observamos que desde algún punto se intenta implantar en la juventud el temor de tomar el futuro en nuestras manos. Dentro de todo esto, otra problemática en el ámbito estudiantil son las carencias de buen mantenimiento edilicio, y con esto nos referimos, por ejemplo, a la falta de estufas durante el invierno o de ventilación en épocas de calor, a techos que se llueven, salones que se inundan, falta de higiene, así como también otro tipo de carencias relativas a cada establecimiento.
¡Por todo esto y mucho más, es que debemos organizarnos! Quienes somos estudiantes debemos impulsar a la lucha por verdaderos cambios, y no por simples reformas aisladas y olvidables a corto plazo, por eso tratamos de incentivar a la formación de centros de estudiantes, agrupaciones estudiantiles etc.; ya que cuantos más seamos y más organizados estemos, más cosas podremos lograr todos y para todos. Es aquí donde la propuesta de nosotros, los jóvenes anarquistas, debe ser clara, incentivando a una organización fundamentalmente horizontal y la acción directa como forma de reclamo. Pero… ¿qué quiere decir esto? nuestro objetivo es un esquema sin jerarquías, para lograr una absoluta igualdad entre los participantes, a través de la asamblea como instancia máxima en las tomas de decisiones, en la cual se pueda llegar a un acuerdo democrático. Entonces, el fin de esta proposición es “construir un movimiento estudiantil organizado y combativo” en todos los niveles e impulsar su crecimiento para unirnos en las luchas populares, porque es verdad que hay mucho por hacer y mucho por decir.
Compañeros y compañeras: ¡Salud y anarquía, nos vemos en la lucha!
Volver |