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Discurso
pronunciado por compañero de Red Libertaria en jornada por el 70
aniversario de la Revolución Española (22/06/07 en la Biblioteca
Popular José Ingenieros)
Compañeras, compañeros:
Queremos dar inicio a ésta jornada diciendo unas palabras, que
se nos hacen indispensables, ya que la labor que intentamos
realizar, intenta ser honesta y comprometida.
Hoy recordamos nada menos que 70
años de la “Revolución Española”, y hacer éste recordatorio es
todo un posicionamiento político y social. Nosotros al recordar
la Revolución como lo central de todos los acontecimientos
sucedidos en aquellos días, estamos haciendo un esfuerzo por
prevalecer en la confrontación social que implica la
construcción de la memoria histórica, la memoria popular, o
porque no LA MEMORIA.
Hoy hay quienes, la mayoría,
recuerdan “LA GUERRA CIVIL”, un gran error colectivo, una
matanza entre hermanos. Esta operación ideológica de claro corte
chauvinista hermana al hambriento con el opulento que cuenta sus
costillas y ríe por el sólo hecho de haber nacido dentro del
mismo país. Esta visión presupone que toda rebelión contra el
patrón traiciona un valor más alto que es el de la patria, la
Nación común. Los obreros se levantan por error, están
confundidos, los pobres no saben que lo mejor para ellos es
agachar la cabeza y seguir soportando. Que ésta ideología
beneficie al poderoso no llama hoy la atención de nadie. Es la
ideología masiva. El engaño que a más burdo mejor funciona. Los
medios lo postulan, las personas lo aceptan.
También hay quienes conmemoran
otra cosa. Son una minoría pero están y siempre tienen un acceso
privilegiado al poder. Ellos conmemoran el triunfo de la
reacción. Hay curas, milicos y empresarios que se reúnen a vivar
a Franco. A éstos conviene seguirles el paso, vigilar, son los
ideólogos, los consejeros, son los que cuando las papas queman
recomiendan golpear las puertas de los cuarteles desde sus
posiciones de privilegio mediático. Son los que reclutan a los
intelectuales y a todos los que puedan crear consenso para una
nueva represión. Si son minoría es tan sólo porque el movimiento
obrero está desorganizado y no tiene fuerza, cuando los
trabajadores son capaces de disputar porciones de torta más
grandes, ellos se activan y crecen hasta ser legión.
Es por eso que nosotros las y los
libertarios debemos ser firmes. Nosotros recordamos la
Revolución, la que fue aplastada por la reacción, por los
gobiernos “centristas y republicanos” que miraron a un costado y
por esos eternos traidores los comunistas stalinistas. Nosotros
recordamos la Revolución, por muchos motivos, por la valentía y
entrega de las compañeras y compañeros que lucharon, por la
inmensa construcción militante previa, etc. Pero en gran parte
la recordamos por lo cerca que estuvo de triunfar, porque pudo
poner en práctica los principios del comunismo anárquico, que
sus organizaciones se habían fijado como meta.
Y es por ello que queremos dar una
lucha también en el campo de la construcción de la Memoria
colectiva, es por eso que debemos relegar un poco el
romanticismo y traer al presente la idea de que la revolución no
fue otra cosa que el fruto de la actividad revolucionaria. Tan
sencillo y tautológico como eso. La actividad revolucionaria de
compañeros españoles hace 70 años, en condiciones de vida y
desenvolvimiento mil veces más difíciles que las nuestras.
Compañeros que hicieron la revolución todos los días
propagandizando, experimentando y poniendo en práctica las ideas
hasta el último rincón rural desde la llegada de Fanelli a
España, hasta el día en que Durruti cae muerto, como lo hacen
compañeros hoy que atienden un merendero en el conurbano, que se
organizan como desocupados o que colocan una prensa en una
estación de trenes.
Sin el trabajo militante de todas
y todos, nada, ni un minuto, ni un segundo de revolución hubiera
sido posible.
Queremos construir la memoria que
contemple a aquellas compañeras y compañeros que venían de años
y años de construcción militante. Día a día sostenían locales,
editaban periódicos, organizaban huelgas, asistían a los presos
como muchos lo hacemos hoy, compañeras y compañeros que así, día
a día, llevaron a cabo una inmensa labor de construcción social.
una labor de agitación y propaganda tendiente a conseguir un
proletariado conciente y militante logrando superar la mecánica
de las acciones aisladas, el espontaneísmo y el aislacionismo,
alcanzando así una visión profundamente socialista.
Con ésta labor incansable se llegó
a fundar la CNT ésta realizará un trabajo tan impresionante que
le permitirá contar en sus filas con dos millones de afiliados.
Sabemos como sigue la historia.
La historia de inmensos logros organizativos y económicos
impensables sin ese proletariado capaz de tomar por sí el
control de su destino, impensables sin las interminables horas
de preparación y discusión de las formas que la idea debía
asumir en la práctica. Logros de trabajadoras y trabajadores en
cuanto tales, capaces de permanecer en sus puestos y producir
organizándose de manera horizontal. Logros de las vecinas y
vecinos que organizaron los comités de asistencia, y cientos de
las mas variadas organizaciones comarcales.
La creación de una sociedad
igualitaria de manera inmediata: Tomar los grandes hoteles y
restaurantes a los que un trabajador sólo podía entrar para
servir a los ricos y devolverlos a los hijos de aquellos que los
construyeron con su sufrimiento y su sangre.
La historia de una larga lista de
logros imborrables para la memoria de los trabajadores
conscientes del mundo entero.
No hablamos de pobres confundidos,
hablamos de la memoria de un pueblo capaz de abrazar las armas
para defender sus logros, la capacidad de constituirse en pueblo
en armas, en autodefensa revolucionarias.
Y la memoria es tan importante
porque el modo en que recordamos guía nuestro presente. Recordar
un anarquismo inmerso en el seno de la lucha social, un
anarquismo de las organizaciones populares, de la vecina, del
hambriento, del oprimido organizado para conquistar el futuro es
vislumbrar a dónde quisiéramos que estuviera hoy. Porque no
queremos un anarquismo de sectas que se cuentan las costillas
entre ellas, porque ese no fue el modo en que los anarquistas
españoles obtuvieron sus logros. No queremos un anarquismo de
historias románticas y muertes valerosas, queremos un anarquismo
capaz de lograr la anarquía. De hacer la revolución comunista
anárquica. Seguimos hablando de un mundo nuevo. Queremos golpear
la estructura y destruirla, derrotar a la burguesía y a su
sistema, y queremos salir victoriosos de todos los combates con
el enemigo huyendo o aplastado. Ganar en todos los frentes dando
la lucha con dignidad. Que aquello que construyamos sea una
verdadera fortaleza, guay de nosotros si en lugar de ser los
arquitectos del mañana somos los que llenan de parches un hoy
cada vez más maltrecho. Necesitamos adquirir la capacidad no
sólo de hacer de otra manera, sino de ser capaces de reemplazar
lo hecho con construcciones más útiles y mejores. Necesitamos
constructores de puentes que sepan construir puentes y no que
nos den bellas razones teóricas para construirlos de una u otra
manera o que pretendan que los puentes en la sociedad futura no
serán necesarios. Si en el futuro algo no es necesario será una
decisión de esos hombres del futuro, a nosotros en el presente
nos toca preverlo todo.
Porque nuestro motor es la
rebelión ante el sufrimiento humano innecesario y nuestra meta
es el ideal mas perfecto, pero en medio está el camino y hay que
atravesarlo, y si en el camino hay barro, nos embarraremos, y si
en el camino hay profetas de la inacción sellaremos nuestros
oídos con la sangre seca de los caídos, y si en el camino
intentan tentarnos con la idea de que ya hemos hecho suficiente,
seguiremos camino de puro obstinados, los caminos sólo se acaban
en la meta.
Porque nuestro fin es el mejor de
los principios y nuestros principios son nuestros mejores fines
y todos ellos se resumen en una sola palabra: anarquía.
Salud y disfruten la jornada.
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